-Escuchá.- (Todo fluye entre si, todo)- No escapes -
Miras tras tu espalda y ahí estas, flotando entre tantas luces, aunque el sonido se apague.
Si tu dios hablara, que podría cambiar de todo esto, si es que el destino no es más que un pañuelo tendido el borde del balcón, esperando el instante más inoportuno para caer directo hacia la corriente, hacia el todo, hacia lo obvio.
-¿Cuantos son los vividos que te entran en un bolsillo? No podes estar donde nunca estuviste, pero tu realidad no vislumbra más que otro invento barato de alguna humanidad.-
-Limitación de lo excluido, si es que más se lo puede estar. Pero dejá, nada lleva a donde queres llegar, nada que podamos continuar pensando.
-Aunque de eso se trate. Un imaginario, un utópico, una palabra que justifique el vació. Es tan simple, un pacto de silencio, de paz entre guerras, de no pactar.-
Él prende un cigarrillo, aunque inservible. La noche deja ver como las volutas de humo se unen con el todo. Ese todo, que siempre es lo mismo, pero nunca sabe que es, aunque ésta es la parte mas linda del asunto.
Observo la situación, y el frió presiona mis pies aunque estos se encuentren cómodamente reposados. Ninguna luz, solo él, iluminado por lo que queda de luna que de por si es poco.
-¿Termino?-
-Nunca sé, aunque el frió no me deje estar en pie, es inevitable la vuelta-
Él cierra la ventana. Mejor dicho; yo. Lo poco de luz ilumina su abrigo y algunas cenizas en el piso. Ya son poco más de las seis y pocas noticias se escuchan acerca de otro día.
Sera cuestión de abrigarse uno también y bajar a la calle a buscar otro atado de cigarrillos, el que nos acompañe por lo menos hasta que el cansancio nos gane devuelta y la corriente nos lleve hacia la cama.. sin pensarlo demasiado.

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